miércoles, 10 de septiembre de 2008

Y es que me paso el día de juerga...

Es lo único que sabíamos hacer en Coruña y lo mejor que sabemos hacer en London. Claro que poco tiene que ver el salir de fiesta en una u otra ciudad. Es la capital británica una urbe cosmopolita donde sin drogas pareces no ser nadie y en la que las pintas de cerveza toman el testigo a nuestro querido 100 Pippers con Red Bull. Colocados de una u otra manera, sus habitantes y visitantes abandonan sus espíritus cansados antes de que la luz artificial sustituya a la tenue luz solar que proporciona un tímido sol. Una vez en uno de los múltiples y diversos garitos que oferta la ciudad, las almas de la noche mueven sus cuerpos al ritmo de la música hasta que el amigo Loren se pone (y no hablo de drogas precisamente).

Nosotros, como a todo desde que emprendimos esta nueva aventura, no hemos hecho si no acostumbrarnos a la tradición local. Si mi maltrecha memoria no me falla, no ha pasado ni un día en que el estimulante sabor de la malta no haya agitado mis papilas gustativas. Hemos salido de tarde y también de noche. Hemos bebido en casa, en la calle, en cervecerías, pubs y discotecas. Hemos ido de tranquis y hemos saludado a la almohada más allá del alba. Y sí, algunos ya nos hemos estrenado -otros se han quedado a medias y alguno ha intentado pescar en balde-.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ke waaaay!! mola como escribes!! Un besazo, Ley*