Fue allá por el mes de junio. Como no, ebrios. Rafa y su Aguillón fueron testigos. Testigos de un propósito que aquella noche pasó a juramento y que desde hoy es ya una realidad. Estamos en London.
Decidimos emprender esta aventura embriagados por el explosivo sabor de la Keller. Llana excusa para una idea que rondaba nuestras mentes y que hubiera encontrado su tubo de escape más tarde o más temprano. Entonces, uno se quedó en el camino. Pero el resto de los allí presentes cumplimos nuestra promesa. Y digo el resto porque paradójicamente estrechamos la mano con firmeza dos personas (el de aquélla Fukini –bautizado ahora inexorablemente como Uche- no apretó lo suficiente) y al viaje vamos tres: yo, Billy y el niño que lleva dentro (sí, mi intrépido compañero no pudo resistirse a la inigualabe tentación de las latas de conservas). Y espérate que no venga un cuarto de pelo fuerte, cola cansada y dulce aroma.
Billy y yo ya estamos aquí. Hoy, miércoles 3 de septiembre del 2008. Qué será de nosotros nadie lo sabe. Cuándo volveremos, tampoco. Sólo la red mediará entre tú y nosotros. Así que si quieres saber el nudo y desenlace de esta cómica aventura permanece atento a estas líneas. Y si no… permanece atento a estas líneas.
Decidimos emprender esta aventura embriagados por el explosivo sabor de la Keller. Llana excusa para una idea que rondaba nuestras mentes y que hubiera encontrado su tubo de escape más tarde o más temprano. Entonces, uno se quedó en el camino. Pero el resto de los allí presentes cumplimos nuestra promesa. Y digo el resto porque paradójicamente estrechamos la mano con firmeza dos personas (el de aquélla Fukini –bautizado ahora inexorablemente como Uche- no apretó lo suficiente) y al viaje vamos tres: yo, Billy y el niño que lleva dentro (sí, mi intrépido compañero no pudo resistirse a la inigualabe tentación de las latas de conservas). Y espérate que no venga un cuarto de pelo fuerte, cola cansada y dulce aroma.
Billy y yo ya estamos aquí. Hoy, miércoles 3 de septiembre del 2008. Qué será de nosotros nadie lo sabe. Cuándo volveremos, tampoco. Sólo la red mediará entre tú y nosotros. Así que si quieres saber el nudo y desenlace de esta cómica aventura permanece atento a estas líneas. Y si no… permanece atento a estas líneas.
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