jueves, 18 de septiembre de 2008

London' s Holidays

Los días pasan y el stress aumenta proporcionalmente a nuestra mejora en lengua inglesa. Pero a la inversa. He hablado en euskera, filtreado con niñas suecas, bebido vino chino y filosofado con una kazaja. Pero ni rastro de ese gran desconocido que es para los españolitos el inglés. Así que hemos decidido aprovechar este tenso tiempo de espera para apuntarnos a clases. Vaya engaño. Dos horas y media diarias flanqueado por paisanos y aleccionado por profesores novatos. Pero dicen que a caballo regalado no has de mirarle el diente. Así que obviare mis facultades de odontólogo y trataré de aprovechar cada instante de tan soporíferas lecciones.

Ojalá nos hubiéramos adaptado al idioma igual que a las costumbres de la ciudad. He desafiado a mi reloj biológico ni más ni menos que 12 horas para pasar de despertarme de las 7 de la tarde a hacerlo a las 7 de la mañana. Transitamos rápido por las convulsas calles londinenses y comemos al mismo ritmo en parques o autobuses. Y es que el stress ha llegado a nuestras vidas. Y más aún teniendo en cuenta el vilo que nos corroe por la tan anhelada llamada laboral que no da llegado. Tan sólo ha socorrido a Gotzon –paradójicamente el menos bilingüe de los tres-, quien ha encontrado su auxilio como mozo de embalaje de uno de los Zara de Oxford Street. Ayer yo le eché morro y probé como barman de un importante hotel de la capital. Pronto se dieron cuenta de mi nula experiencia. Eso sí, les caí bien. ¿Será suficiente?

1 comentario:

Javier Fraga Iriso dijo...

Podeis probar a prostituiros, jajajajajajaja....seguro q es un trabajo mas placentero y os pagan bien. No lo desestimeis, xDDD. Tranquilos a ver si probando suerte acabais siendo contratados para ganaros un poco el pan de cada dia, sino os esperamos con los brazos abiertos en la coruña city