martes, 23 de septiembre de 2008

The London Eye

Ya está aquí. Pronosticaron que llegaría el momento y así ha sido. Lo que el cine adelantó ha irrumpido con fuerza en la vida real. Los directores de El Show de Truman y The Big Eye ya lo advirtieron. Y hoy, es ya un hecho: nos vigilan. Los ciudadanos de a pie nos hemos convertido en marionetas de un sistema que nos controla las 24 horas del día. Uno se siente observado, cohibido, perseguido. Pendiente de la atenta mirada del London Eye. Y no, no me refiero a la majestuosa noria que alumbra el Thames y acompaña en lo alto al Big Ben. Estoy hablando del CCTV (Closed Circuit Television), que convierte a esta ciudad en la más vigilada del mundo. Ningún londinense puede obviar el sistema. Ya sea para tirar un papel al suelo, pelearte o hacer tus necesidades en la vía pública. Las cámaras te acompañan allá donde vayas. London te controla.

Claro que uno entiende los motivos que han llevado a las autoridades a poblar cada rincón de London de ojos virtuales. En tres semanas he oído y visto de todo. Prostitución, drogadicción, violencia. Escuchas a personas que han presenciado un tiroteo en una discoteca, a gente a la que le han robado con o sin intimidación y a víctimas de las acciones injustificadas de una policía que avasalla. Y presencias registros indignantes de porteros (a Billy uno le sobó su culito sexy, como para resistirse...), amenazas con arma blanca (Gotzon fue intimidado por un negrata a punta de navaja), peleas entre Hooligans y gorilas (¿has visto alguna vez el pie de un civil –que no civilizado- en la cara de un portero?) y moros de cacería (dos se bajaron de un coche y trataron de alcanzar a dos amigas nuestras que vinieron llorando a contarnos lo ocurrido). ¿Qué hacer ante esto? Billy trató de tomarse la justicia por su mano encarándose con unos nativos. Finalmente, no ocurrió nada. Y yo me pregunto: Si el último año murieron aquí asesinadas 200 personas, ¿cuántos homicidios se producirían sin la presencia del London Eye?

No hay comentarios: